Otra manera de vivir, de ver las cosas. 

Queridos saldonautas. Esta sección me está encantando y motivando mucho.Tanto como para querer contaros tantas cosas de la áfrica ésa, tan real, tan misteriosa, tan impenetrable, profunda... tan negra. Pero no sé muy bien por dónde empezar. Hay tantas cosas que decir, que hacer... hay tanto por lo que luchar en mi tierra... No quisiera ponerme reivindicativa. Ya estamos teniendo bastante. EEUU está en llamas por esa cuestión. La raza negra está llena de ira y más que harta.No quisiera vivir cuando ése polvorín salte por los aires. El continente más rico es el más pobre.El guerrero esclavizado de mil formas distintas.Una bestia parda cuya reacción temo.Y nadie nunca podrá decir que es sin razón. Es tan triste...

Si las relaciones son de por sí complejas. Si entre hombre y mujeres hace falta Dios y ayuda para que se comprendan, las relaciones interraciales son aún peor.

Mi primera pareja blanca fue un hombre catalán que conocí en mi país. Me había ido de vacaciones, y era un amigo de mi cuñado; y por tanto de la familia. Cómo es que viviendo en Barcelona, voy a conocer a mi pareja en mi país? Pero resulta que fue así. Fue el primer hombre blanco con el que salí. Desde entonces, no he hecho más que confirmar que no son nada sencillas. A los típicos problemas entre hombres y mujeres en el amor, añádidles las diferencias de razas, de costumbres, de idiomas, de culturas, raíces y educación. La visión de la vida es distinta. Y esa diferencia se acrecenta por el origen de cada uno. La educación familial, los valores, los principios de cada uno, son grandes obstáculos que tiene que superar toda pareja mixta.

Mi experiencia me ha demostrado que no existe fórmula exacta. Que hay miles de historias y circunstancias, así como de individuos y maneras de pensar. Pero después de todo lo pasado y vivido, algo me ha quedado claro: Como mujer, considero que tal vez te entiendas siempre mejor con uno de los tuyos. Pero personalmente, siempre preferiré la capacidad de empatía que tienen los blancos. Me explico: Con tu hermano negro, lo fácil es entenderse. No discutir mucho. Te sientes tal vez más apoyada, más acompañada, etc... Pero en lo sexual, son más brutos, más egoístas, más dados a satisfacerse ellos. No importa si tú has llegado o no. Cuando necesitas de ellos, suelen ser bastante faltos de sensibilidad, y no tienen esa capacidad de meterse en los zapatos de los demás. En lo que se refiere a la economía familial, se erigen dueños y señores de la casa, los que traen el pan a casa. Cuando se cruzan con mujeres como yo. Cuando están con mujeres como yo que consideran que no se conforman con ser amas de casa, sino que además, quieren su independencia, es cuando empiezan los problemas. Si quieres trabajar, tener éxito prefesional, ser moderna e independiente, os prometo que no será tan fácil como con una pareja blanca. 

Si tus aspiraciones y ambiciones van más allá de ser madre y educar a tus hijos, cocinar, fregar, planchar y limpiar, vas a ser incomprendida en según qué sitios en el mundo. Y creo yo que menos aún en según qué sitios africanos del mundo. Pero aparte del relativo machismo inherente a los varones negros, nada que sea imposible si te lo propones. Eso no quiere decir que no encontrarás esas diferencias en varones blancos. Como dije antes, depende del sitio en el mundo en el que te encuentres. Pero suelen ser más dispuestos a ayudarte en tu desarrollo personal y en tu crecimiento laboral. En lo de la economía doméstica, siempre están más dispuestos a colaborar en el reparto de las tareas. No rechistan mucho si hay que cocinar, limpiar o hacer la compra. Es difícil entenderse con ellos, pero una vez que has encontrado el terreno de entendimiento, son las mejores parejas. Se implican, son fieles, honestos y trabajadores. En todo. O se dejarán la piel intentándolo.

Una vez que habéis pasado la fase del enamoramiento y soís una pareja que mira hacia el futuro juntos, viene el tema de las familias de cada uno... Como si no fuera suficiente con la nuestra propia. Puede darse mil situaciones: que te rechazen de plano, sin darte la oportunidad de conocerlos, y tú a ellos. Mala suerte. Por mi parte, tuve la gran suerte de tener unos suegros sensatos y mayores. Si no hubiese sido por ellos, no sé qué habría pasado ni sido de mí. Me facilitaron bastante algunas cosas. Aún así, no fue suficiente. Hoy en día soy divorciada. Y mi ex familia política no tiene absolutamente nada que ver. El éxito o fracaso de una relación o matrimonio depende de ambos. Si los dos no ponen de su parte, no funciona. Pero en ninguna parte. Yo no aporté nada en algunas cosas importantes para nuestra unión. Él no se preocupó por otras igual de importantes para ambos. Y hoy en día estamos divorciados.

El amor no es suficiente. Ni entre blancos, ni entre negros. Y existe porque primero nace, y luego se contruye y se trabaja en él para mantenerlo. El amor se construye todos los días. Por eso envidiamos esas parejas que se conocieron y enamoraron jovenes y pasaron toda su vida juntos. Algunos pasan toda su vida juntos. Y nos preguntamos cómo lo han hecho. Cómo lo hacen. Si no discuten, si alguna vez no se soportan, si alguna vez pierden la confianza o la fe el uno en el otro; y cuando pasa eso, cómo reaccionan, cómo lo llevan, cómo lo hacen para llegar a comprenderse y terminar más enamorados que antes el uno del otro. Allí ya no importa la raza. Ni el color, ni el origen, ni la fe ni los principios de cada uno; sino su enorme deseo de estar con "esa" persona, y construir juntos el futuro todos los días. Sencillamente porque darías todo por verla sonreír, porque sea feliz.

Cuando sales de una relación, haces una análisis profundo de tu persona y de la situación. Como todo en esta vida, depende de cómo seas de fuerte. Sales antes o después, según lo que te hayan marcado. No existe ninguna regla exacta. Yo decidí centrarme en mi crecimiento profesional. Quiero progresar laboralmente. Y dejar un poco tranquilo mi corazón. Que se tome un tiempo sabático mientras me enfoco en desarrollar otros aspectos de mi personalidad. Por ejemplo conocer mi yo como mujer madura. Que ya no cree en los príncipes. Ya sean azules o no. Que sabe que el amor, además de darse, se tiene que cuidar. Regar. Mantener. Como cuando cuidas de una planta o una flor. Y que espera curiosa, descubrir quién es el próximo compañero de viaje en mi senda del amor. Mientras tanto miro confiada hacia el futuro. No sé qué me depara en temas de corazón, pero estoy dispuesta a descubrirlo. No sé si me volveré a casar, tendré hijos o me quedaré sola para los restos. Pero estoy deseando averiguarlo. Ahora, trabajo y busco trabajo. Me muevo, escribo, busco y traduzco. Algún día, mi momento llegará. Y será algo tan bueno que la espera, cada segundo de esa espera, habrá merecido la pena.

Mis saldonautas, esta nueva sección me hace mucha ilusión. Espero que os guste, que disfrutéis leyendo. Y también espero algunos comentarios. Necesito vuestras críticas para mejorar como escritora. Gracias por leerme. Gracias por tomaros un tiempo para adentraros en mi mundo. Os quiere, Marlo.

Esta es la continuación del primer relato voodoo.

 

Encontrar trabajo es fácil para el que quiera trabajar. No importan sus circunstancias. Lo difícil es que te hagan un contrato laboral. Es la pescadilla que se muerde la cola. Sin permiso, no tienes contrato; y sin contrato, no hay permiso de trabajo. El ser humano, aquel que hace las leyes, ese ser o esas personas son la leche: Cómo se ríen de nosotros!!!

Supongamos que encuentras trabajo, se te da bien y te quieren allí. Te lo demuestran prometiéndote un contrato. Es entonces cuando un gracioso baile de situaciones empieza. Al principio, te adoran. Y como trabajas tan bien, van a pagarte en negro "mientras se regulariza tu situación". Te pagarán en metálico al final de cada jornada, o al final de cada semana con un cheque que te hacen firmar y cuya copia te quedas tú. A partir de ese momento, cada vez que preguntas si hay noticias acerca de tu contrato, te dicen entre bromas y risas que no te preocupas, que sigas trabajando así, que vas muy bien. Las bromas y los halagos del principio se transforman en respuestas evasivas. Luego te rehuyen y te hacen un vacío que muta en distancia e indiferencia. Van pasando los días, los meses, y tu paciencia se agota al mismo tiempo que tu frustración, e ira crecen considerablemente. Si ese estado de espíritu te hace enfrentarles, pues... pueden pasar varias cosas. Pero suele significar el principio del fin de tu trabajo. Cuando enfrentas a tu empleador, exigiéndole que te muestre en qué estado de evolución está tu expediente o tu contrato; suele pasar que primero te sobornen. Después te amenazan, terminas marginado, hasta que se valen de cualquier excusa para echarte a la calle. Sé feliz si te han pagado. Otras veces no solo no te pagan, sino que además te dicen que será tu palabra contra la de ellos en caso de querer ir por la justicia. Cosa que por otra parte no te recomienda, ya que si descubren que eres ilegal, te deportan.

Es así cómo consiguen amenazarnos, amedrentarnos... hasta que descubres que es al contrario, que es él quién fijo tiene problemas si descubren que emplea a gente sin contrato, por horas, y las paga en negro. Dura el tiempo que te espabiles. Una vez que estás enterada de la película, las tornas cambian. Al final, tienes un trabajo legal, con tu contrato laboral, tu seguridad social y un sinfín de nuevas responsabilidades como hacienda o los impuestos. Cuando ya lo tienes todo, después de las trabas y de los sufrimientos, finalmente tu expediente ha conseguido entrar. A tiempo y con todos los requisitos en regla. A pesar de que tuviste que hacerte el expediente judicial tres veces, porque hay que pagarlo, hacerlo en tu país de origen, mandártelo; y sólo tiene una duración de tres meses. Por lo que no es de extrañar que te ocurra que entre que lo pides, mandas dinero, lo aprueban y te lo mandan, muchas veces llega caducado, y es vuelta a empezar. Hasta que una mañana, una carta certificada o una llamada te confirman que la tienes. Que pases a por ella. Ufff......

Superada la barrera del idioma, el trabajo y la legalidad en sí, uno cree que allí se termina. Pues no saldon@utas, NO. En realidad, no haces más que empezar. El alquilar un piso o apartamento. El hacerte la tarjeta sanitaria, comprar un coche, querer ser autónomo y emprendedor... Un inmigrante nunca termina de hacer papeles en su país adoptivo. Incluso para el amor, hace falta papeles. Supongamos que lo has conseguido. Después de tanta sangre, sudor, lágrimas y dolor y sufrimiento, tienes un buen trabajo, un piso decente y te mantienes. Querrías pasar al otro nivel, querrías enamorarte. Y te has integrado tan bien que no te disgustan los autóctonos. Al contrario... Y es cuando queda demostrado que el amor no es suficiente.

negro oroCompleja como la vida misma. Misteriosa como lo oscuro. Es tentadora como un pecado. Te seduce como la serpiente a Eva. Quién es ella? Ella es Todo. Ella es Nada. La más RICA. La más POBRE. Ella es aquello que da vida y origen a todo. La que debería de ser la dueña y señora. Pero es la criada humillada y vejada. La esclava usada y abusada. Utilizada,comprada, vendida. Explotada, saqueada, devastada, ultrajada... y después desechada, olvidada y derrotada. Vencida. Ella es la MUJER. Ella es ÁFRICA.

 

Siempre he tenido que salir de mi tierra. Por el motivo que sea, y que no importa mucho, siempre me he visto en la obligación de irme de casa para sobrevivir. De la noche a la mañana, me encontré sin mis paisajes verdes queridos, esos arboles altos y frondosos que crecían en cualquier parte, a pesar del avance de la ciudad y la civilización. Esas rutas, carreteras y caminos mal hechos que traían más problemas que soluciones. Cada vez que llovía, el aire se llenaba del perfume de arcilla blanca pura, de fragancia de tierra mojada. De un día para otro, pasé de tener mi adorada tierra roja, que me ponía de los nervios, porque consideraba que me pringaban los zapatos, y así no había quién fuera guapa... Cada vez que caían cuatro gotas, los muchos socavones y agujeros de nuestras carreteras de llenaban de barro rojo. Por todas partes,  siempre. Ahora todo era gris. El polvo aquí es gris, y no se sabe de dónde ni cómo viene. Incluso en el campo, aqui, siempre hay como un halo grisáceo que flotara en el aire...

Por una razón u otra, me he encontrado de repente en un entorno hóstil. Un clima agresivo al que no estoy acostumbrada. Un loco cambio de estación. Temperaturas que a lo largo del año, varían de manera perversa, te ponen a prueba tanto física, como mentalmente. Me eran queridos mis ruidos cotidianos. Es normal despertarse en mi tierra con gritos de pájaros y animales varios; junto con ruidos de motores de coches, autobuses, camiones... El olor a gasolina se mezclaba con el de los numerosos puestos callejeros de frutas, buñuelos, pescados a la brasa, carne a la brasa, maís y verduras distintas.

 

He dejada atrás a mi gente, mi familia, mis amigos, mis anhelos, mis esperanzas... mis amores. Con el corazón partido, me he liado la manta a la cabeza y he partido. Todo aquello que amo de mi queria tierra, gente, lugares, comidas, olores y costumbres, lo he tenido que dejar. Cuando me preguntan a mi o a muchos como yo cómo podemos hacerlo: Renunciar a lo que conocemos, lo que amamos; y vivir lejos de todo, la mayoría de nosotros sonreíra. Y esa sonrisa muchas veces es comprensible. Pues por dónde empezar para contarte el proceso de cambio y madurez vital que eso supone. No sé los demás, pero hablaré de mi experiencia.

Attericé en Madrid y horas más tarde, estaba en Valencia. Unos días más tarde, empezaba 4º de la E.S.O. No estaba sola. Mi hermana era mi compañera de fatigas. Semanas después, nuestro infierno no hacía más que comenzar. A nuestro nuevo entorno le encantaba hacernos notar lo distintas que eramos. Ni siquiera teníamos la excusa de la barrera del idioma para no enterarnos de los miles de "piropos" que nos lanzaban cada día... maldición!!!! Finalmente, nos hicimos al medio y a las circunstancias, cada una a su manera. Cuando pasó la fase de superar el idioma y el dulce descanso que son los estudios, nos tocó descubrir lo que nos esperaba para poder trabajar como todo ciudadano de a pie. Es cuando la gymcana se pone interesante.

O como yo digo, es cuando maduras a la fuerza, no importa la edad que tengas. Aprendes a saber la diferencia entre un visado, un permiso de residencia y otro de trabajo. Aprendes a no juzgar a la ligera. Aprendes a pelear con la realidad. Muchos, casi todos, te utilizarán si pueden. Nadie nunca dio más por menos. Y ellos en posición de poder; sólo te queda rezar porque aquellos que se cruzen en tu camino no sean tan... perversos, abusones o resentidos. Te lo harán pagar. Y a veces, el precio es tan alto que muchos desisten y prefieren unirse a las filas de la clandestinidad. Suele pasar.

Cuando estás inmerso en esta fase, que dura dependiendo de lo espabilado que seas, no tienes otro tema de conversación. Y es gracioso encontrarte con inmigrantes como tú en esa misma fase. Un café se convierte en un gabinete legal mal asesorado. Cada uno habla de su historia, de las mentiras de tal abogado para sacar más pasta; de las manipulaciones de tal otro porque le gustas y quiere satisfacer su libidinoso picor. Picor que te acusará de provocarle. También se convierte en una especie de tribunal de la ONU. Te enteras de todas las mierdas de cada uno. Y en todos los idiomas. Que porqué x y yo tenemos la misma situación, y sin embargo le han concedido los papeles y a mí no. Pues porque x por ejemplo no tiene antecedentes. El  país del otro goza de un convenio con España y el mío no. Que en mi juventud hice algunas tonterías y me pillaron, por eso no los tengo aún. Pero otras veces, muchas de ellas, sólo era: nadie me hace un contrato de trabajo. 

 

cuadro cuba2